En la sociedad chilena
pensamos que lo viejo es inservible e inútil, al parecer olvidamos que todos, tarde o temprano, llegaremos a la tercera edad. Chile es un
país que cada día envejece más
y no podemos ignorar
el auxilio silencioso de los
ancianos, que apartados de la sociedad muchas veces viven
en absoluto destierro
Tristes días de soledad.
Luisa Muñoz, tiene 73 años, y es una mujer de esfuerzo, se pasó toda la vida trabajando en distintas casas, su sueño fue tener su propio hogar, pero nunca lo logró. Actualmente vive en el hogar de ancianos Tomas Cunningham, en la ciudad de La Serena. No tiene familia, a los 14 años perdió a sus padres, a los 21 el hombre que amaba la dejó y al poco tiempo su hija (7) falleció. Hoy, esta sola en este mundo y debe luchar cada día para poder salir adelante.
Sola, triste, y abandonada así define su vida la abuelita Luisa, que con lagrimas en los ojos, nos cuenta su historia y nos dice que no hay peor cosa que la vejez. “Es triste porque la persona que es sola, quién la va a venir a ver, yo no tengo a nadie que me venga a ver” nos contó.
Por estos días Luisa, vive angustiada porque el hogar donde vive desde hace 15 años será demolido y se construirá un asilo particular, en donde ella ya no tendrá cabida, asi que deberá que trasladarse a otro lugar, uno más pequeño por lo que la mayoría de sus pertenencias no pueden ir y no sabe que hacer con ellas y la única solución que le ofrece el hogar es que las regale “si de mi naciera regalar algo, yo las ragalo, pero tiene que nacer de mi, no que me impongan que yo tengo que regalar mis cosas”
Pero el problema es más que sólo el traslado, todos los días Luisa despierta con la incertidumbre de cuál será su último día allí, ya que nadie le ha dado una fecha de cuando deberá trasladarse y por consiguiente deshacerse de sus cosas.
Por todos estos motivos ella se considera una persona que ha sido maltratada por la vida, no con golpes sino porque es considerada un estorbo. Porque a pesar de sus esfuerzos para conseguir una casa por el Servui, el gobierno no ha hecho nada para ayudarla “ya me aburrí de hacer tramites aquí en La serena por eso ahora los estoy haciendo en Tierras Blancas”.
A pesar de las nuevas políticas del gobierno, hay que reconocer que llegar a viejo en Chile es casi una condena. Muchos adultos mayores, que durante muchos años aportaron con su trabajo y su experiencia, se ven enfrentados al olvido y pasan hacer una molestia en la sociedad