martes, 19 de marzo de 2013

Historias....


Es difícil explicar aquel sentir, pero de tan sólo recordarlo cada una de las fibras de su ser se estremecían con tal fuerza, no puede dejar de imaginar cada momento, cada segundo, su cuerpo y su alma anhelaban volver a vivirlo. Era como un despertar, despertar a un mundo nuevo, lleno de sensaciones en las que se sumergía y se dejaba llevar y quería dejarse llevar, tal como la corriente lo hace. Al cerrar los ojos veía repetirse la escena una y otra vez, era como un sueño del que no quería despertar, deseaba seguir viviéndolo, pero solo por instantes era real… un sueño que al avanzar del reloj se volvió más ligero y fácil se desvaneció.
“No importaba nada sólo ese lugar, sólo ese momento, sólo estar con él, sentir su piel tocar la mía, sentir sus labios rozar los míos, su aliento tan cerca de mí. Recorría mi cuerpo y sin saberlo mi ser y mi alma, y yo dejándome embriagar por sus besos, perdiendo la razón al imaginar aquella escena  perdiéndome en la locura al ver que por instantes era todo real…”
Recuerda aquel efímero momento como si aun lo viviera, una ilusión inundó todo su ser por algunos instantes, creció la esperanza que pudiera tal vez convertirse verdaderamente en realidad. Pensó,  sintió que tal vez todo podría ser real, y al fin encontraría ese amor, la felicidad se volvería su amiga inseparable, pero al caer un vaso y ver cada uno de los pedacitos rotos en el piso, despertó de aquel maravilloso sueño, de aquel inolvidable sueño y tal como los pedacitos de vidrio debía desechar su esperanza, terminar con todo, y volver a la realidad, a la triste realidad de la soledad, soledad que nuevamente se transforma en su sombra inseparable, soledad que no se quiere despegar de su vida y la persigue alejando de su alma toda ilusión de compañía, aquella utopía que su corazón buscaba, a la que  desesperadamente se aferraba, pero nuevamente todo terminaba y volvía a ser como antes, como siempre…
Pero a pesar de todo era feliz porque- dolía, si dolía mucho el alma y el corazón al ver nuevamente la ilusión rota- pero pudo experimentar aquella mágica sensación, pudo sentir su alma el placer de amar y derribar todos los prejuicios, pudo su corazón ser capaz de resistir tal cuota de éxtasis y disfrutar el momento aferrada a la ilusión de que no se terminaría, mas sabiendo con certeza que todo estaba destinado a nunca tan siquiera comenzar…  en esos instantes no importaba nada, era realmente feliz y nada podría haber arruinado ese momento, el más especial de todos, el que permitió que por algunos momentos volviera a creer en ella, en él, en el amor, en la vida y también en la felicidad. Aunque sea sólo sea por un corto tiempo, ella fue feliz.

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