Después de tanto tiempo la niña logró olvidar aquel amor, ese que pensó que nunca saldría de su corazón, y cuando ningún nombre rondaba su cabeza, apareció frente a ella uno que ya existía en su vida desde hace tiempo, pero que ella, simplemente, no había visto.
Él la hizo sentir feliz, la hizo
sentir plena siendo ella misma, sin fingir ser otra persona, con la más ingenua
autenticidad, la niña se dejó llevar, aunque al principio no quería, pues tenía
miedo de volver a sufrir, miedo de que su nuevo amor la dejara sola, como ya
varias veces le había pasado antes, pero decidió arriesgarse y le entregó su
corazón y no se equivocó porque resultó que él era lo mejor que le había pasado
en el último tiempo.
Simplemente, fue descubriendo que
junto a él se sentía tan única y especial… la primera vez que estuvieron juntos
para ella fue una de las mejores experiencias, la sensación más maravillosa que
había sentido no solo su corazón, sino también su alma y su cuerpo, tanto así
que -a pesar del poco tiempo que llevaban- en ese momento pensó: “creo que
encontré al hombre con el que quiero estar siempre, con él siento cosas que
nunca antes sentí, pero es muy pronto para decírselo”.
Las cosas marchaban bien según la
niña, cada día que pasaba se sentía plena y feliz porque él estaba con ella y
eso era lo más importante, sabía que las circunstancias eras adversas, que era
difícil todo porque ellos estaban separados no solo por cientos de kilómetros,
sino también por sus decisiones. A pesar
de todo estaba segura que todo saldría bien, pero lo que la niña no sabía era que
estaba dentro de una burbuja que pronto estallaría y la haría ver la realidad.
La haría perder ese amor, tal vez, para siempre.
De pronto un día y sin previo
aviso su amor cambió, se dio cuenta que esto no resultaría porque había cosas
más importantes que cuidar que esa relación, él entendió que esto no
funcionaría. Para qué continuar algo que estaba destinado a terminar y su
cabeza se llenó de dudas, a tal grado que se cuestionó lo que sentía por la
niña, entonces olvidó que la había amado y sus problemas fueron más importantes
que ella.
Dolió y dolió mucho, ella no
quería aceptar que se había acabado, los primeros días lo esperaba y cada vez
que su celular sonaba, ella quería que fuera él, diciéndole que estaba
arrepentido y que no podía estar sin ella, pero eso no pasó. Aunque a los días
él le mandó mensajes para saber cómo estaba, sin saber que responder ella
espero hasta que no se aguantó y volvió a hablarle.
Retomaron sus conversaciones,
aunque no con el tenor de antes, pero inevitablemente, ella volvía a
ilusionarse, aunque su razón igual intentaba olvidarlo, su corazón se volvía
loco cuando le llegaban los mensajes de él o la llamaba, pero cada vez que ella
buscaba encontrar un indicio de amor de parte de él, se desilusionaba pues él
solo decía que ahora no podía estar con nadie y que no sabía nada…
Tantas veces ella se preguntó qué
hizo mal, para que él dejara de quererla, cuántos cuestionamientos tuvo a los
que nunca tendría respuestas. ¿por qué él ya no la quería? ¿Por qué el dinero
era más importante que ella? ¿Por qué él no la incluía en su vida?…
Pero a pesar de que a veces sufría
también era inmensamente feliz, cada vez que hablaban el resto mundo no existía,
solo él, solo ellos, se reía, se divertía, disfrutaba cada segundo que hablaba
con él, y cada vez que recibía sus mensajes su corazón se aceleraba aunque solo
dijeran “hola” y nada más. Esa sensación indescriptible en la que solo eres
feliz, sin pensar en nada más que en lo que te produce esa persona, por la que
jamás imaginaste sentir algo tan fuerte.
Aunque todo parecía ir bien,
incluso se volvieron a ver a los ojos y confirmaron que juntos eran felices, él
decía no estar seguro de sus sentimientos y ella, aunque en algún momento dijo
no estar segura, si sabía… estaba irremediablemente enamorada de él, aunque
también se sentía decepcionada porque él la había dejado una vez y ahora no
sabía lo que sentía, podía dejarla en cualquier momento.
Pero un día la niña se volvió
ambiciosa y ya no quería solo conformarse con ser una “amiga-amante”, quería
sentirse amada, quería sentirse segura, quería sentirse protegida, quería una
palabra que la hiciera sentir importante, quería hacer planes con él, quería
tenerlo un poco más cerca, quería seguir sintiéndose feliz junto a él y quería que
él se sintiera feliz junto a ella. Tan solo era una niña pidiéndole al
hombre del que se enamoró que también la amara.
Pero nada de eso pasó, él mantuvo
firme su posición, no cedió un milímetro, solo dijo que entendía, que sabía que
era difícil y que aún no sabía nada…
Pero al finalizar esta historia es
cierto que esa niña tiene un dolor en el pecho, y a veces aún se ilusiona con
que él volverá a su vida, aunque esa ilusión se desvanece al avanzar el tiempo.
Pero también es cierto que es feliz, porque se dio cuenta que si puede volver a
amar después de reconstruir su corazón, además aunque duró muy poquito fue muy
feliz y estuvo junto a un hombre maravilloso que la hizo sentir plena, se
enamoró de un hombre que vale la pena, al que admira, que es inteligente y
respetuoso, pero que tiene miedo de fracasar de nuevo y ha decidido no
arriesgarse.
Tal vez acostumbrada a sufrir por
amor, la niña está decidida a no darse por vencida y si debe reconstruir su
corazón y empezar de cero, eso hará. Ella quiere volver a amar y tal como lo
escuchó, quiere un hombre que ame lo que ella ama y que la ame sin condiciones.
También espera que él pueda ser feliz y encuentre lo que busca…
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